
Sudán del Sur, reconocido como el país más joven del mundo, enfrenta una situación crítica derivada de la severa sequía. Esta problemática está causando una alarmante escasez de agua, lo que no solo amenaza la producción agrícola, sino que también pone en riesgo la vida del ganado y acentúa la crisis de inseguridad alimentaria que ya afecta a más de la mitad de la población de esta nación.
En el estado de Ecuatoria Occidental, los residentes se ven obligados a recorrer largas distancias diariamente en busca de agua. La situación se ha vuelto insostenible luego de que múltiples fuentes estacionales se secaran y los niveles de los pozos, esenciales para estas comunidades y su ganado, disminuyeran drásticamente.
No obstante, los efectos de la sequía no se limitan a esta región.
A cientos de kilómetros al noroeste, el gobierno de Warrap declaró el pasado viernes el estado de desastre y emergencia humanitaria en todos los condados de la región. Esta decisión fue motivada por la falta de lluvias, que ha llevado a la pérdida de cosechas, la degradación de pastos y la reducción del ganado.
En este contexto, William Wol, ministro de Información del estado, afirmó que el país se enfrenta a una situación humanitaria «muy difícil». Si no se recibe ayuda urgente, advirtió, se podría desencadenar una hambruna generalizada.
El ministro también mencionó la creación de un comité de alerta temprana y gestión de riesgos que coordinará la respuesta con organismos gubernamentales y organizaciones humanitarias.
Este escenario local refleja la manifestación extrema del fenómeno de El Niño, que ha puesto en alerta a los países de Africa oriental y meridional. Según la ONU, este evento climático amenaza con ser «sin precedentes» debido a las altas temperaturas registradas en el océano Pacífico.
La sequía ya impacta a Ecuatoria Oriental, especialmente en donde el gobernador Lewis Lobong alertó que el río Singaita se ha secado por completo. Esta situación ha devastado cultivos en áreas clave para el suministro de alimentos.
Lobong subrayó: «Nos enfrentamos a una inminente crisis hídrica y alimentaria. Las personas, especialmente mujeres, niños y ancianos, requieren asistencia inmediata».
Las condiciones en esta área son un reflejo del diagnóstico general del país. Según la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET), se prevé que Sudán del Sur permanezca en un nivel de emergencia al menos hasta principios de 2027.
Un informe al que tuvo acceso EFE indica que la crisis se expandirá a 31 condados, afectando con severidad a áreas inaccesibles de Jonglei y Alto Nilo, y advierte que las cosechas previstas entre octubre y enero no serán suficientes para cubrir el déficit, especialmente tras el fin de la asistencia humanitaria programada para septiembre.
Los expertos explican que este fenómeno se debe a un sistema complejo donde el clima actúa como un detonante. Deng Philip, especialista de la Autoridad Meteorológica de Sudán del Sur, comenta que las altas temperaturas han acelerado la evaporación del agua y reducido la humedad del suelo.
«Cuando los agricultores pierden sus cosechas y los pastores su ganado en un contexto de inflación, desplazamiento y conflicto, el impacto climático se convierte inmediatamente en una grave crisis alimentaria», concluye.
Ante esta situación crítica, los expertos insisten en la necesidad de adoptar un enfoque preventivo, en lugar de reactivo.
Philip enfatiza que la ayuda humanitaria es esencial para salvar vidas en este momento, pero subraya que no transformará la situación sin un cambio radical en el modelo. Este cambio debe incluir la perforación de pozos, sistemas de monitoreo, captación de agua de lluvia y la distribución de semillas resistentes a la sequía.
En esta misma línea, el diputado Mayiik Ayii Deng, de la Asamblea Legislativa Nacional de Transición, advirtió que la alta dependencia de la agricultura de secano y el pastoreo pone a la población en una “vulnerabilidad extrema” ante los cambios climáticos, situación que se agrava por conflictos y la falta de infraestructura.
Deng propuso la creación de un plan nacional de acción para el periodo 2026-2027 que fortalezca los sistemas de alerta temprana y expanda el riego a pequeña escala, además de proteger las reservas de alimentos y ganado.
«La alerta temprana debe conducir a una acción inmediata; la preparación ante la sequía tiene que convertirse en una prioridad nacional», subrayó Deng, recordando que no se puede esperar a que la desnutrición se generalice para movilizar recursos.
Mantente informado con los hechos que marcan tendencia en nuestra región. En Cosas Latinas analizamos la noticia desde nuestra perspectiva, conectando lo que pasa en cada rincón del continente contigo.
Copyright 2026 Site. All rights reserved powered by site.com