Reynaldo Peguero, rpeguero@strategius.org
La provincia Puerto Plata, que próximamente recibirá la Autovía del Ámbar, cuenta con una población estimada en 338,355 habitantes al año 2022. Esta región se extiende por 1,821.03 km² y está subdividida en 9 municipios y 12 distritos. En términos de urbanización, acumula una huella edificada de 51.35 km² y alberga seis grandes áreas protegidas que suman 418.69 km². Además, atesora santuarios para mamíferos marinos, parques submarinos, refugios de vida silvestre y monumentos naturales, lo que la convierte en un hogar biodiverso y atractivo.
La construcción de esta autovía representa la mayor inversión pública en la historia de Puerto Plata. Sin embargo, es sorprendente que este proyecto de gran impacto avance sin un plan estratégico de desarrollo que potencie la conectividad vial, convirtiéndola en una plataforma para la competitividad, cohesión social y sostenibilidad ambiental. Es fundamental que aún haya tiempo para implementar esto adecuadamente.
Importancia de una Planificación Estratégica
En el ámbito de la planificación estratégica territorial, existe un principio ampliamente aceptado: las grandes infraestructuras deben estar alineadas con una visión colectiva a largo plazo. Cuando esto no sucede, se incrementan los riesgos de expansión urbana desordenada, especulación del suelo, pérdida de oportunidades de inversión y conflictos entre actores públicos y privados que pueden frenar el desarrollo.
Asimismo, es inadecuado recurrir a procesos «enlatados de planificación». Muchas consultoras elaboran documentos en oficinas, siguiendo fórmulas predeterminadas, y luego convocan a las fuerzas vivas para legitimar sus propuestas. Este modelo genera informes técnicamente aceptables, pero socialmente débiles, con mínima apropiación ciudadana y escasa capacidad de ejecución.
Una auténtica planificación estratégica opera al revés: los especialistas aportan metodologías, pero son las comunidades organizadas, instituciones y autoridades quienes construyen un diagnóstico participativo, formulando una visión compartida, priorizando proyectos y asumiendo compromisos a largo plazo. Esta diferencia es crucial para convertir un documento decorativo en una hoja de ruta con legitimidad social.
Desde pensadores como Gramsci, Testa, Putnam, Borja, Clos y Rojo, existe un consenso en que el capital social, la gobernanza y la participación desde el diagnóstico hasta la ejecución son fundamentales para una planificación sostenible.
Varios senadores, funcionarios y expertos en planificación comprenden esta realidad. Sin embargo, otros subestiman la necesidad de construir primero la arquitectura institucional y la estructura de gobernanza que sostendrán el proceso. Sin una base sólida, cualquier plan puede convertirse en un elegante libro que solo ocupa espacio, incapaz de orientar inversiones o articular a los actores involucrados.
Las experiencias en Peravia, Santiago, Espaillat y el proceso en marcha en San Juan demuestran que es posible seguir otro camino. Miles de ciudadanos han suscrito compromisos, y centenares de instituciones participan en comisiones técnicas, siguiendo la Estrategia Nacional de Desarrollo (Ley 1-12). Este esfuerzo ha permitido concertar prioridades y proyectos de manera efectiva.
Las Cumbres Iberoamericanas, a través del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), han consolidado seis protocolos esenciales para formular planes estratégicos territoriales. Puerto Plata podría adoptar esta metodología. La Autovía del Ámbar merece ser valorada como algo más que un importante proyecto vial; representa una oportunidad para un gran proyecto colectivo provincial.
