
No es un corte de carne importado. Tampoco un plato de mariscos.
Si hay una comida capaz de sacarle el deseo de comer a Emilio Bonifacio, es un plato de tostones con salami.
Después de más de una década en las Grandes Ligas y de construir una estabilidad económica que le permite darse prácticamente cualquier gusto gastronómico, el capitán de los Tigres del Licey sigue prefiriendo uno de los platos más sencillos y populares de la cocina dominicana.
“Yo como de todo, pero si tú me preguntas cuál es mi comida favorita, son unos fritos con salami. Si voy a tu casa y me haces eso, ya tú me conquistaste,” sostuvo Emilio al Listín Diario en una entrevista para la sección Palco de Grandes Ligas, que conduce el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Ese gusto por lo simple parece extenderse también a su forma de vivir.
Aunque pasa gran parte del año en Miami, ciudad donde reside junto a su familia y realiza sus entrenamientos durante el verano, Bonifacio dedica buena parte de su tiempo libre a compartir con los suyos y desarrollar proyectos alejados del terreno de juego.
Uno de ellos es “Aprendiendo del Béisbol”, un podcast que nació durante la pandemia, cuando los estadios permanecían vacíos y los jugadores buscaban nuevas maneras de conectar con los fanáticos.
“Todo comenzó haciendo entrevistas por Zoom a los peloteros. Siempre terminaba con la misma pregunta: ‘¿Qué tienes que agradecerle a Dios?’. Después la gente comenzó a identificarse con el contenido y decidimos mantener el proyecto,” indicó el capitán azul.
Aclara, sin embargo, que nunca ha sido una iniciativa económica.
“No lo hago por dinero. Lo hago porque ahora cualquiera prende un micrófono y habla de béisbol sin conocer realmente lo que pasa dentro de un clubhouse. Un pelotero vive cosas que nadie más puede explicar y yo trato de llevar esa realidad al público,” añadió.
Fuera del diamante
Su hijo Emil, de 14 años, decidió tomar un camino completamente distinto al suyo.
“Llegué un día a la casa luego de una temporada de Lidom, y cuando entré no vi un bate ni un guante. Lo único que veía eran pelotas de fútbol. Me sorprendió muchísimo,” recuerda.
Lejos de intentar convencerlo de jugar béisbol, prefirió apoyarlo.
“Él tiene con el fútbol la misma pasión que yo tengo por el béisbol. Mi deber como padre es respaldarlo, no imponerle mis sueños,” reconoció.
Rutina
Además de escuchar rap y música con mensajes de conciencia y superación personal, Bonifacio dedica tiempo a la lectura. El libro que actualmente lo acompaña lleva un título tan llamativo como su contenido: “El sutil arte de que te importe un carajo”, escrito por Mark Manson.
Quizás esa filosofía explique parte de su personalidad.
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