
«Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.» (Efesios 2:8)
«Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.» (Mateo 21:22)
Estos versículos nos enseñan sobre la profundidad de la gracia divina y el poder de la fe. En Efesios 2:8, se nos recuerda que nuestra salvación es un regalo inmerecido de Dios, lo que nos invita a reflexionar sobre nuestra dependencia de Su gracia más que de nuestras obras. Esto establece una base sólida para nuestra relación con Él: no podemos ganar Su amor y perdón, sino que debemos reconocerlo como un regalo que se recibe con fe. En Mateo 21:22, Jesús extiende esta noción al ámbito de la oración, dejándonos claro que la fe es fundamental no solo para nuestra salvación, sino también para la vida que vivimos cotidiana, donde Dios espera que nos acerquemos a Él con confianza y expectativa.
Hoy, te animo a que tomes un momento para reconocer todas las áreas de tu vida donde necesitas la intervención de Dios. Al hacerlo, ora con la plena convicción de que estás hablando con un Dios que escucha y actúa. Practica la fe no solo en los grandes asuntos, sino en los detalles de tu día a día. Cuando experimentes dificultades o incertidumbres, recuerda que la fe puede mover montañas; sujeta tus peticiones en oración y espera ver el poder de Dios manifestarse. Sé intencional en cultivar esta relación de fe con Él, confiando en Su gracia y Su amor incondicional.
Que esta palabra sea de bendición para tu vida. Amén.