
Yordano di Marzo aprendió del modo más duro lo que significa tener la vida pendiendo de un hilo: «He estado tres veces a punto de…», recuerda, sin terminar la frase.
Se encuentra sentado en la sala de su pequeño apartamento de Queens, Nueva York. A su lado están las guitarras con que ha deleitado a sus fans por décadas. Y también las medicinas que ahora le ayudan a vivir.
A este cantautor Ãtalo-venezolano le diagnosticaron un cáncer de médula ósea hace cuatro años por el cual fue sometido a un delicado trasplante en esta ciudad de Estados Unidos.
Pero lo más difÃcil —»el joropo», como dice él, en referencia a la danza popular venezolana— vino tras la operación: el proceso para recuperarse lleva seis años de altos y bajos, de los cuales ha pasado la mitad.
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En este lapso perdió cerca de 30 kilos de peso y enfrentó problemas inesperados, como la caÃda que tuvo el mes pasado en su propio apartamento. Sufrió fractura de fémur. Y una nueva cirugÃa.
Esto aumentó los costos agobiantes en médicos, hospitales, medicinas… Para poder cubrirlos, ya habÃa lanzado en octubre una campaña de recolección de fondos en internet, que sigue en curso.
Pero sigue dando batalla y hasta mantiene proyectos profesionales. Es un combate especial, le habÃa advertido Sergio Giralt, el hematólogo-oncólogo que realizó su trasplante en Manhattan, venezolano como él.
«No es luchar contra la muerte; es luchar por la vida», le dijo. «De eso se trata».
«El sÃntoma»
Yordano nació en Roma (llamado Giordano) y a los 12 años emigró con sus padres a Venezuela, donde echó raÃces hasta que a inicios de 2014 le diagnosticaron la enfermedad.
Se recibió de arquitecto, pero desde joven sintió pasión por la música escuchando a Hendrix, los Rolling Stones, Leonard Cohen, Bob Dylan… La primera canción que tocó en guitarra fue «Blowin’ in the Wind», que pregunta cuántos caminos debe recorrer un hombre.
En los años 70 integró diferentes grupos y en los 80 inició una carrera solista prolÃfica. Cambió la «G» por la «Y» en su nombre. Ganó fama en Venezuela y paÃses vecinos con temas como «Manantial de corazón» o «Perla negra».
La música melódica de Yordano tiene diversas influencias, desde la canción napolitana hasta ritmos de la costa caribeña. Pero es sobre todo música pop venezolana.
Tan venezolana es la obra de Yordano que una composición suya de 1992, «Por estas calles», fue tomada como tema principal de una popularÃsima telenovela homónima, también como canción de protesta contra la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez y resurgió en las manifestaciones recientes contra el actual gobierno de Nicolás Maduro.
«Espero que por los próximos 20 años no me digan que esta canción todavÃa está vigente», dijo Yordano en 2013, al cantarla en un acto de apoyo al polÃtico opositor venezolano Henrique Capriles.
Ese año de 2013 fue especial para él.
Nació su nieta. Invirtió en promoción. Remodeló su apartamento en Caracas. Y su álbum «Sueños clandestinos» le valió una nominación al Grammy Latino, como mejor cantautor.
Justo antes de aquellos premios, Yordano tropezó al subir una tarima en un concierto en Miami. Cayó y en el brazo le quedó un hematoma de color negro, que le llamó la atención.
«Pensé que por la adrenalina no habÃa sentido el golpe. Pero después empezaron a aparecer hematomas en otros lados», recuerda. «Ese era el sÃntoma».
«Por tu existencia»
Yordano se refiere al cáncer que tuvo como «la-puta-enfermedad», pero los médicos lo llaman sÃndrome mielodisplásico.
La American Cancer Society explica que son «alteraciones que pueden ocurrir cuando las células productoras de sangre en la médula ósea se convierten en células anormales».
Image captionPese a sus problemas de salud, Yordano aun compone y produce música en Nueva York.
En este caso, falla la producción de plaquetas necesarias para que la sangre coagule y para bloquear las zonas de vasos sanguÃneos afectadas por un moretón.
Necesitaba quimioterapia y el trasplante. Pero lograrlo le resultaba imposible en Venezuela, que atraviesa una crisis gigantesca donde faltan medicamentos, la quimioterapia es costosa y hay dificultades para realizar trasplantes.
Entonces surgió la posibilidad de hacerlo en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Se mudó a esta ciudad junto a su esposa y también mánager, Yuri Bastidas, a quien él llama su «ángel de la guarda».
«Estoy vivo gracias a ella», dice.
También lo está por el donante 100% compatible que encontró, todo un golpe de suerte. Las posibilidades rechazo no desaparecen por esto, advierte, pero son menores. Y aumentan las de sobrevivir.
Hasta hoy ignora quién fue ese donante.
Consiguió financiar el trasplante con ahorros propios y ayuda de amigos. Pero luego vino el tratamiento, y las cuentas no cerraban. La deuda superó los US$100.000 y crecÃa.
Fue una amiga de Yordano quien sugirió lanzar la campaña de recolección de fondos por internet. Lo hicieron a través de GoFundMe, #ManantialDeCorazonParaYordano.
Image captionYordano era un enamorado de Nueva York, a donde tuvo que mudarse por su enfermedad. «Cuidado con lo que deseas, porque se te cumple», comenta.
La meta es recaudar US$250.000. Tras medio año de su inicio, acaba de pasar los US$117.000, con aportes de más de 2.000 personas desde todo el mundo. Algunos pusieron cientos de dólares, otros cinco o diez, todos suman.
«Me disculpo por lo poco con lo que estoy ayudando, comparado con la cantidad de satisfacciones que he tenido por tu existencia», le escribió hace poco David Maris, un contribuyente.
«¿Para qué llorar?»
Una de las consecuencias del tratamiento de Yordano es que debilita el sistema inmunológico, al punto que inicialmente debió vivir como en una burbuja, sin contacto con el mundo externo.
Pero en 2016, año siguiente del trasplante, regresó a Venezuela por un asunto de papeles (aun tramita la residencia en EE.UU.), enfermó y sus plaquetas cayeron demasiado.
«Las tenÃa como si estuviera muerto», relata. «Fue como un paso al vacÃo».
Lo revivieron a su regreso a Nueva York. Pero entonces sufrió una infección urinaria y todo volvió a complicarse. Le dieron tanta morfina que pasó semanas zombi en su casa, desintoxicándose.
Otra consecuencia del cóctel de medicamentos que toma es la pérdida de masa muscular, que debilitó sus brazos y piernas: «Tuve que aprender a caminar», dice.
Lleva cuatro accidentes con caÃdas en Nueva York, el peor de ellos en marzo, cuando se quebró el fémur yendo a la cocina de su apartamento. La operación (y nueva deuda) esta vez fue en el hospital Mount Sinai de Queens.
Image captionLas guitarras, una pasión inagotable en la vida de Yordano.
El álbum «El tren de los regresos», que lanzó en 2016 con algunas de sus canciones de siempre interpretadas junto a artistas como Carlos Vives, Ricardo Montaner o Franco de Vita, fue nominado al Grammy Latino el año pasado.
Desde hace casi dos años trabaja en un nuevo disco con José Luis Pardo, exguitarrista de la banda venezolana Los Amigos Invisibles.
Una de sus nuevas canciones, que comparte con BBC Mundo, comienza asÃ: «¿Para qué llorar, si mañana igual será otro dÃa? El Sol brillará y tú seguirás con tu torpe y triste vida…».
El lanzamiento del álbum fue pospuesto por los problemas de salud. Pero está próximo, dice Yordano. Y asegura que en esas canciones «hay energÃa». Otra señal de que sigue su lucha.
«No es que sea optimista», aclara, «sino que tengo fuerza de voluntad».
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