Mipymes: Convierte la Incertidumbre en Oportunidades de Crecimiento

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Melisa Bretón, Oficial de Desarrollo Humano Sostenible, y Víctor Alfonso Rodríguez Marte, Coordinador de Sector Privado, PNUD República Dominicana, resaltan la importancia del sector empresarial en el país.

Cada día, miles de dominicanos y dominicanas abren las puertas de un colmado, encienden las máquinas de un pequeño taller, reciben a clientes en un salón de belleza o dan inicio a un restaurante familiar. Detrás de cada uno de estos negocios hay mucho más que una simple actividad económica; hay familias que dependen de esos ingresos. Estos pequeños emprendimientos no solo generan empleos que dinamizan las comunidades, sino que también representan oportunidades de movilidad social y cohesión territorial.

El Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, conmemorado el 27 de junio, cobra especial relevancia este año. Establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017, busca reconocer la significativa contribución de las mipymes al desarrollo sostenible, procesos de formalización, acceso a servicios financieros y participación en los mercados.

En República Dominicana, esta fecha es especialmente crucial. Según el Banco Central, las mipymes constituyen el 85.9% de las unidades económicas del país, contribuyendo un 32% al producto interno bruto y generando el 61.6% del empleo total. Sin duda, son la base de la economía nacional y un motor para que el crecimiento económico se extienda a más hogares. Sin embargo, enfrentan un entorno incierto donde la adaptabilidad ha pasado de ser una ventaja competitiva a una condición esencial para la supervivencia.

Emprendedora beneficiaria de proyecto 'Ponte En Marcha'

Este entorno desafiante se ve agravado por la alta informalidad, el acceso limitado a crédito productivo y la baja productividad e innovación. Además, el escaso uso de medios de pago digitales y la necesidad de asistencia técnica continua son factores que generan presión sobre estas empresas. Estas brechas se profundizan en un escenario internacional cada vez más volátil, caracterizado por cambios tecnológicos rápidos, tensiones económicas y una mayor exposición a riesgos climáticos.

Así, la conversación sobre mipymes no puede limitarse a celebrar su contribución; el enfoque debe estar en cómo convertirlas en empresas capaces de crecer, innovar y mantenerse competitivas en un entorno en constante cambio.

Una mipyme sostenible es aquella que construye un modelo de negocio sólido y preparado para el largo plazo. Esto implica conocer a sus clientes, mejorar continuamente sus procesos, utilizar recursos de manera eficiente e incorporar la innovación. En este contexto, una mipyme sostenible no se define solo por sus prácticas ambientales, sino por su capacidad de agregar valor a la comunidad y reducir riesgos.

Víctor Rodríguez, Coordinador de Sector Privado, PNUD

En contraste, una mipyme resiliente es capaz de operar en medio de la incertidumbre. Esta resiliencia permite a las empresas anticipar y adaptarse a crisis, un aspecto crucial en un país expuesto a fenómenos naturales extremos y disrupciones económicas. La resiliencia no es un lujo, sino una necesidad empresarial; aquellas que no miden sus riesgos o no poseen un plan de continuidad pueden ver interrumpido su trabajo en un instante.

La buena noticia es que existen pasos concretos que muchas empresas pueden tomar para incrementar su competitividad. Organizar finanzas, fortalecer capacidades del personal, integrar herramientas digitales y desarrollar planes de continuidad son solo algunas acciones que preparan a las empresas para enfrentar escenarios adversos.

En el país ya se están implementando herramientas y experiencias que pueden acelerar este proceso. Ejemplos son la plataforma Empresas Sostenibles RD, que ofrece recursos técnicos al sector privado, y la plataforma Cadenas de Valor Inclusivas del PNUD, que ha beneficiado a más de 10,000 mipymes desde 2020. El desafío radica en adaptar estas soluciones a todas las mipymes y escalar su impacto.

Hoy más que nunca, las mipymes dominicanas requieren un apoyo decidido que articule servicios financieros y no financieros: crédito asequible, asistencia técnica, simplificación de regímenes fiscales y herramientas para la digitalización. Fortalecerlas no es una tarea aislada, sino una estrategia nacional para incrementar la productividad y la inclusión.

Desde el Estado dominicano se están dando pasos importantes. Iniciativas como Meta 2036 están avanzando para generar capacidades y oportunidades que contribuyan a la sostenibilidad y resiliencia del sector.

Celebrar a las mipymes es reconocer su labor, pero transformarlas en entidades sostenibles y resilientes asegura que puedan seguir aportando en un contexto de incertidumbre. La meta es dotar a cada mipyme de las capacidades y alianzas necesarias para crecer y competir, garantizando un futuro más próspero para todos.

Impulso y Sostenibilidad de las MIPYMES en República Dominicana

  • Las mipymes constituyen el 85.9% de las unidades económicas del país.
  • Contribuyen un 32% al PIB y generan el 61.6% del empleo total.
  • Enfrentan desafíos como alta informalidad y acceso limitado a crédito.
  • Es crucial fortalecerlas a través de apoyo financiero y técnico.

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