
A veces, los mayores obstáculos para alcanzar un sueño no provienen solo de rivales, sino de quienes más amamos. Este es el caso de Deury Corniel, un joven dominicano cuya historia refleja la lucha entre la pasión y las expectativas familiares.
Sin el apoyo de su propio padre, pero con una convicción inquebrantable, Deury ha transformado una pasión prohibida en una carrera llena de éxitos. Hoy, mientras se prepara para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, recuerda que su historia pudo haber sido muy distinta.
Campeón mundial y medallista de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, Corniel estuvo a punto de no practicar nunca el kitesurf.
Nacido en Cabarete, Puerto Plata, considerado uno de los mejores destinos mundiales para este deporte, enfrentó una barrera emocional: su padre odiaba la playa y todo lo relacionado con ella.
“Mi padre siempre quiso que nosotros estudiáramos y que fuéramos ingenieros o profesionales. Era un hombre muy estricto, de la vieja escuela. Pero yo llevaba esa pasión por dentro y quería hacer este deporte. A veces tenía que escaparme de la escuela y hasta decir mentiras para poder ir a la playa”, confesó Deury al Listín Diario.
Su padre, al descubrir sus escapadas, no dudaba en imponer castigos. “Él fue muy duro con nosotros, sus hermanos. Nos castigaba si nos encontraba haciendo eso. Para él, la playa no era una opción”, relató el atleta.
Pero cuando una puerta se cerraba, otra se abría. Una turista italiana, Bianca Forsano, quien visitaba con frecuencia Cabarete, se encariñó con el joven Deury y comenzó a prestarle su tabla para que pudiera entrenar.
Poco después, su hermano mayor, Elvin, se convirtió en su maestro y le enseñó los fundamentos del deporte. “Mi hermano me empezó a enseñar y yo, sin saber nadar, me caía muchas veces. Pero nunca tuve miedo. La misma tabla me ayudaba a flotar y eso me daba confianza para seguir intentándolo”, recordó el campeón mundial.
Aquellos primeros pasos marcaron el inicio de una carrera meteórica en el kitesurf.
En 2011, ganó su primer torneo juvenil. Más adelante, conoció a Jacob Cabrera, quien se convirtió en su promotor y lo llevó a competir en el extranjero. En su debut internacional, terminó como subcampeón europeo. Al año siguiente, logró otro subcampeonato mundial juvenil.
En 2016, culminó cuarto en el Campeonato Mundial celebrado en Cabarete, actuación que lo colocó en el radar internacional.
El despegue definitivo llegó en *2017*, cuando conquistó el título mundial juvenil. Sin embargo, *2018* fue el año que cambió su vida para siempre. Dominó tanto en la modalidad freestyle como en la clase olímpica, conquistando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires, convirtiéndose en el primer campeón olímpico juvenil de la historia del kitesurf.
Ese mismo año, también fue reconocido como Atleta del Año de la República Dominicana, junto al gimnasta Audrys Nin Reyes.
Ahora, con la mirada puesta en *Santo Domingo 2026*, Corniel busca escribir otro capítulo dorado. Su gran objetivo es conquistar el oro en casa, dar una alegría al público dominicano y utilizar ese resultado como impulso hacia una meta aún mayor: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
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