
Una nueva tragedia en un centro de rehabilitación para personas con adicciones ha despertado inquietudes sobre las condiciones y el funcionamiento de estos establecimientos. Según denuncias recopiladas por el programa N Investiga, muchos de estos centros operan sin la debida habilitación de las autoridades sanitarias.
Uno de los casos más impactantes es el de José Franco Guerrero, un joven de 25 años de Baní. Su familia lo ingresó en la Fundación Evangélica Ejército de Dios Rescatando al Caído, ubicada en La Romana y dirigida por el pastor Junior Alexis Guerrero, donde estuvo durante seis meses.
Inicialmente, José se encontraba en buen estado de salud, pero con el tiempo comenzaron a recibir noticias preocupantes. Se les informó que había dejado de comer y su salud se deterioraba rápidamente, lo que generó preocupación entre sus seres queridos.
A pesar de sus inquietudes, el personal del centro sostenía que el joven estaba siendo alimentado adecuadamente. Sin embargo, posteriormente se les comunicó que José necesitaba una transfusión de sangre. La familia envió dinero para este procedimiento, el cual, según sus denuncias, nunca se llevó a cabo.
Además, les informaron que el dinero enviado sería descontado del pago por su estancia en el centro. En medio de esta situación, la familia fue adinformada que su hijo padecía anemia, aparentemente relacionada con la falta de alimentación, sin recibir detalles sobre su diagnóstico o tratamiento.
El pasado 21 de agosto, la familia recibió una llamada informándoles que José debía ser trasladado a un centro de salud, pero más tarde les comunicaron que el joven había fallecido. La causa de su muerte, según lo que les dijeron, fue un paro respiratorio.
Este triste relato se suma a la reciente muerte de Kelvin Alexander Mateo, de 24 años, quien también perdió la vida en el mismo centro de rehabilitación el 30 de abril. En mayo, N Investiga reveló el aumento de los llamados «rescatadores», individuos que ingresan a domicilios en búsqueda de personas con problemas de adicción.
Los familiares de Kelvin denunciaron irregularidades en las circunstancias de su muerte. Al parecer, los responsables del centro afirmaron que el joven se había suicidado, aunque existían relatos contradictorios sobre cómo fue encontrado.
En este contexto, la investigación también mostró al pastor responsable del centro, quien se negó a hacer declaraciones sobre los incidentes y las denuncias surgidas en torno al establecimiento.
Además de estos casos, se suma la muerte de Luis René Contreras Martínez, ocurrida el pasado 10 de julio en otro centro conocido como La Gloria es de Dios, ubicado en Boca de Yuma. Este centro es propiedad de Juan Carlos Martínez Guerrero, conocido como “El Rescatador”, y también carece de habilitación de Salud Pública.
El mismo día de su fallecimiento, N Investiga recibió denuncias que afirmaban que Luis René había sido maltratado, y semanas después se confirmó que sufrió un trauma craneoencefálico tras caer de un camarote.
Estos tres fallecimientos en diferentes centros de rehabilitación han generado serias preguntas sobre las condiciones en que operan tales establecimientos y la supervisión que reciben por parte de las autoridades competentes.
Mientras las familias claman respuestas sobre las muertes de sus seres queridos, el fenómeno de los centros de rehabilitación no autorizados sigue en aumento, en medio de una crisis de adicciones y la desesperación de quienes buscan ayuda.
Tres muertes, dos centros y preguntas sobre la atención y control en establecimientos de rehabilitación
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