
La República Dominicana enfrenta un complejo entramado de violencia que se manifiesta a través de diversas modalidades: estructural, institucional, cultural y de hecho. Esta multifacética realidad impacta de manera significativa el capital social y la cohesión comunitaria, resultando en relaciones frágiles y cambiantes entre los ciudadanos.
Según el último informe de Latinobarómetro, en 2024, la República Dominicana se posiciona en el último lugar entre 18 países en cuanto a muertes vinculadas a las acciones de los aparatos coercitivos del Estado. Esta preocupante estadística refleja la necesidad urgente de abordar la violencia institucional y sus repercusiones en la sociedad.
Desde el año 1997, una política estatal alarmante ha perpetuado la mutilación y el asesinato de ciudadanos, en lo que se ha tratado de justificar como «intercambios de disparos» o «muertes extrajudiciales». Esta devastadora cultura de la muerte, en lugar de fomentar la paz y la confianza, ha consolidado la desconfianza hacia las instancias encargadas de la seguridad pública.
La fragilidad de lo institucional se ve acentuada por la percepción del poder en la sociedad dominicana. Esta visión distorsionada del orden y la justicia matrimonial crea un ambiente de tensión, donde la confianza entre la ciudadanía y las autoridades se debilita considerablemente.
Mantente informado con los hechos que marcan tendencia en nuestra región. En Cosas Latinas analizamos la noticia desde nuestra perspectiva, conectando lo que pasa en cada rincón del continente contigo.
Copyright 2026 Site. All rights reserved powered by site.com