
Panorama Internacional
El Mercosur y la Unión Europea (UE) han formalizado, en un acto solemne celebrado en Asunción, un acuerdo de libre comercio tras 26 años de arduas negociaciones. Este pacto histórico tiene el potencial de crear una de las mayores áreas de integración económica del mundo, abarcando a 720 millones de personas y representando aproximadamente un cuarto de la economía global.
El acuerdo se firmó en la sede del Banco Central de Paraguay por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y los ministros de Relaciones Exteriores de los países que integran el Mercosur: Pablo Quirno (Argentina), Mauro Vieira (Brasil), Rubén Ramírez (Paraguay) y Mario Lubetkin (Uruguay). A la ceremonia asistieron varios dignatarios, incluidos los presidentes de Paraguay, Santiago Peña, y de Uruguay, Yamandú Orsi, quienes celebraron la unión de dos de los principales mercados del mundo. No obstante, la ausencia del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue notable; fue uno de los principales impulsores del acuerdo, pero no pudo asistir debido a cambios en su agenda.
Durante la ceremonia, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, enfatizó que el acuerdo envía un mensaje claro frente a las tendencias proteccionistas y el creciente aislamiento en el comercio mundial. “Este pacto refleja una elección deliberada: priorizamos el comercio justo y la cooperación a largo plazo en lugar del aislamiento”, afirmó. Von der Leyen destacó que este acuerdo dará pie a una zona de libre comercio que sumará 22 billones de dólares (19 billones de euros) en actividad económica.
El tratado permitirá la reducción o eliminación gradual de aranceles en cerca del 90 % de las importaciones y exportaciones entre las dos regiones, abriendo también la puerta a la contratación pública y fomentando un marco normativo claro que potenciará la inversión y el intercambio comercial. Esta decisión resuena en un contexto global complicado, donde los líderes enfrentan la creciente polarización económica y las tensiones geopolíticas.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, subrayó que “el camino del diálogo y la cooperación es el único viable”, poniendo de relieve que este acuerdo no solo es un hito económico, sino también un símbolo de fraternidad entre las naciones de Suramérica y Europa. Su homólogo argentino, Javier Milei, incluso lo calificó como “el mayor logro” del bloque de integración latinoamericana, mientras que Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, lo vio como una afirmación de las normas en tiempos de volatilidad.
A la firma también asistieron los mandatarios de Bolivia y Panamá, quienes respaldaron el acuerdo como una vía hacia un futuro más integrado y estable para la región. Bolivia, actualmente en la fase final de su adhesión al Mercosur, y Panamá, que ha ingresado como Estado asociado, se muestran optimistas sobre las oportunidades comerciales que este pacto traerá consigo.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, argumentó que el acuerdo ofrece una defensa contra el “intervencionismo” y las “regulaciones extremas” que, según él, podrían limitar la libertad económica. Este argumento resonó con muchos en el contexto actual de creciente injerencia estatal en la economía en diferentes regiones del mundo.
Las tensiones comerciales globales, particularmente impulsadas por la política de Estados Unidos y el ascenso de China como potencia económica, han precipitado la culminación de este acuerdo. Las conversaciones, que comenzaron formalmente en el año 2000, lograron un consenso general en 2019, pero el cierre oficial del texto fue solo a finales de 2024.
Sin embargo, el nuevo pacto no ha estado exento de controversia. Grupos de agricultores en Europa se han manifestado en contra, temiendo que el acuerdo favorezca la competencia desleal. A pesar de eso, se espera que el sector agropecuario de los países del Mercosur sea uno de los principales beneficiarios, abriendo un nuevo mercado para vehículos, maquinaria y equipos eléctricos, que anteriormente se habían visto limitados en su acceso a la UE.
Interesantemente, el pacto incluye medidas de salvaguardia que permitirán intervenciones para mitigar desequilibrios en precios o volúmenes, buscando equilibrar los intereses de ambas partes. No obstante, a pesar de la firma, la implementación del acuerdo no será inmediata; aún quedan trámites legales y administrativos por resolver en ambos continentes, aunque Brasil anticipa su activación para el segundo semestre de este año.
Mantente informado con los hechos que marcan tendencia en nuestra región. En Cosas Latinas analizamos la noticia desde nuestra perspectiva, conectando lo que pasa en cada rincón del continente contigo.
Copyright 2026 Site. All rights reserved powered by site.com